La terapia presencial permite crear un espacio compartido donde el vínculo terapéutico se construye desde la cercanía y la presencia.
Es un lugar al que acudir físicamente, que facilita parar, tomar distancia del día a día y poder trabajar con mayor profundidad lo que te está ocurriendo.
La terapia online ofrece flexibilidad y accesibilidad sin perder la calidad del proceso. Es una opción cómoda si no puedes desplazarte o si prefieres trabajar desde tu propio entorno al inicio, manteniendo un espacio seguro y cuidado donde poder abordar lo que te preocupa.
La terapia individual es un espacio centrado en ti, en lo que te está pasando y en cómo lo estás viviendo. A lo largo del proceso, iremos entendiendo juntos tus emociones, pensamientos y formas de relacionarte, para poder dar sentido a lo que te ocurre y encontrar maneras más ajustadas de afrontarlo.
Las relaciones pasan por momentos de dificultad que pueden generar distancia, conflicto o incomprensión. En terapia de pareja trabajamos sobre lo que está ocurriendo entre ambos, creando un espacio donde poder hablar desde otro lugar, entender las dinámicas que se repiten y buscar formas diferentes de relacionaros.
La terapia familiar permite abordar el malestar teniendo en cuenta el contexto en el que surge. Trabajamos con las dinámicas, los roles y la comunicación entre los miembros de la familia, con el objetivo de favorecer un funcionamiento más saludable y reducir el impacto del conflicto en el día a día.
Trabajo con personas en diferentes etapas vitales, adaptando el proceso terapéutico a las necesidades, el momento personal y la forma de entender lo que ocurre en cada etapa. No es lo mismo lo que se vive en la adolescencia que en la adultez o en etapas más avanzadas, y la terapia tiene que poder ajustarse a ello.
La adolescencia es una etapa de muchos cambios, tanto a nivel emocional como relacional. En consulta, ofrezco un espacio donde poder expresar lo que está ocurriendo sin presión ni juicio, trabajando aspectos como la identidad, la autoestima, la gestión emocional o las dificultades en las relaciones familiares y sociales.
En la etapa adulta suelen aparecer momentos de bloqueo, exigencia, cambios o malestar sostenido en el tiempo. Trabajo con personas que sienten ansiedad, desgaste emocional, dificultades en sus relaciones o necesidad de entenderse mejor, acompañando procesos que permitan recolocar lo que está generando malestar.
En etapas más avanzadas pueden aparecer procesos de duelo, cambios importantes o sentimientos de soledad y pérdida de sentido. La terapia se centra en ofrecer un espacio de escucha y acompañamiento donde poder integrar lo vivido, adaptarse a los cambios y sostener emocionalmente esta etapa.
A lo largo del proceso terapéutico, abordamos diferentes dificultades emocionales y relacionales. Más allá de la etiqueta, el objetivo es entender qué está sosteniendo el malestar y cómo poder trabajarlo de una manera ajustada a ti.
Preocupación constante, tensión, sobrecarga, dificultad para desconectar o sensación de no llegar a todo.
Inseguridad, autoexigencia elevada, dificultad para valorarte o sensación de no ser suficiente.
Desmotivación, apatía, tristeza persistente o pérdida de interés por lo que antes era importante.
Momentos de transición, decisiones importantes, rupturas o situaciones que generan incertidumbre.
Procesos de pérdida o experiencias que han dejado una huella emocional difícil de integrar.
Dificultades en la comunicación, conflictos repetidos o sensación de desconexión con otras personas.
Relación problemática con sustancias o conductas que están generando malestar o pérdida de control.
Embarazo, posparto y procesos relacionados con la maternidad/paternidad, con sus implicaciones emocionales.
Psicóloga en Bilbao especializada en acompañarte en tu bienestar emocional.
«Cuando ya no podemos cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos» Viktor Frankl