Nombrar, comprender y acompañar esta etapa
Quizá notas que tu cuerpo cambia, que el sueño ya no es el mismo, que la ansiedad aparece sin motivo aparente. Tal vez estás empezando la perimenopausia… y ni siquiera lo sabías.
Muchas mujeres atraviesan esta etapa sin saber nombrarla. Se sienten extrañas en su propio cuerpo, dudan de su estabilidad emocional o creen que “algo va mal” sin tener respuestas claras. La falta de información, el silencio cultural y la invisibilidad social convierten a la perimenopausia en una vivencia solitaria para muchas.
Este artículo busca justo lo contrario: ponerle nombre a lo que está pasando. Queremos comprender los cambios físicos, emocionales y sociales que pueden surgir, desmontar mitos, ofrecer recursos y —sobre todo— abrir una conversación honesta y necesaria.
La perimenopausia es el periodo de transición hacia la menopausia, en el que comienzan a producirse alteraciones hormonales significativas. Se trata de una fase progresiva, no de un “corte” repentino.
Es importante diferenciarla de otras etapas:
La perimenopausia puede comenzar en torno a los 40 años, pero hay mujeres que la experimentan antes. Su duración es variable: desde unos meses hasta incluso 10 años.
No hay una única forma de vivir la perimenopausia. Los síntomas varían en intensidad y duración, pero algunos de los más habituales incluyen:
Esta variedad puede hacer que muchas mujeres no relacionen estos signos con el inicio de un proceso hormonal natural. Comprenderlo ayuda a ganar perspectiva y cuidado.
La perimenopausia es una etapa natural, pero sigue siendo un gran tabú. Se asocia con el “envejecimiento”, con el final de la fertilidad, con la pérdida de valor en una sociedad que venera la juventud.
En muchos contextos, sigue sin hablarse: ni en consultas médicas, ni en conversaciones cotidianas, ni en espacios de trabajo. Como señala la BBC, muchas mujeres ni siquiera saben que existen tratamientos o formas de mejorar su calidad de vida porque nadie se los ofrece.
Como ocurre con tantas vivencias femeninas, si no se nombra, no existe. Y si no existe, no se cuida.
Los cambios hormonales influyen directamente en el estado de ánimo. La bajada progresiva de estrógenos y progesterona puede alterar neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, claves en la regulación emocional.
Pero no todo es biología. Desde una mirada integrativa y relacional, la vivencia de la perimenopausia también está modulada por:
Lisa Mosconi (2021) y Lara Briden (2020) explican cómo el cerebro cambia durante esta etapa. No es una degeneración, sino un proceso de reorganización profunda. Esa “niebla mental” no es una falla, es una transición.
La perimenopausia no es una patología, es un umbral. Es una etapa que puede vivirse con incertidumbre, pero también con sabiduría. Nombrarla, entenderla y compartirla es un acto de salud colectiva.
Escucha tu cuerpo. Escucha lo que necesitas. Busca compañía.
No estás sola.
Psicóloga en Bilbao especializada en acompañarte en tu bienestar emocional.
Un espacio cercano y profesional donde comprender lo que te ocurre, gestionar tus emociones y avanzar hacia una vida más equilibrada.